Hablar el
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essence necesitaba una campaña de temporada que no pareciera publicidad: contenido nativo, rápido y divertido, capaz de competir en un feed donde el scroll no perdona.
El reto era doble: encontrar un territorio visual reconocible al instante y, a la vez, dejar la producción tan atada que el rodaje de una sola jornada diera para toda la temporada.





